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Alimento Diario - 15 de Marzo

March 15, 2011

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Lo que recibimos al servir

El Señor omnipotente me ha concedido tener una lengua instruida, para sostener con mi palabra al fatigado. Todas las mañanas me despierta, y también me despierta el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor omnipotente me ha abierto los oídos, y no he sido rebelde ni me he vuelto atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a los que me arrancaban la barba; ante las burlas y los escupitajos no escondí mi rostro. Por cuanto el Señor omnipotente me ayuda… Isaías 50:4-7a

“¡Recibiste lo que merecías!” ¿Alguna vez le han dicho eso? A veces el servir es así.

Jesús nos recuerda que el mundo va a tratar a sus siervos de la misma manera en que lo trató a él.

El profeta Isaías esperaba la llegada del Mesías, el Salvador que Dios habría de enviar. Sin embargo, Isaías describe a ese Mesías como a un siervo sufriente: “Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a los que me arrancaban la barba; ante las burlas y los escupitajos no escondí mi rostro” (Isaías 50:6).

Desde un principio, el Señor dijo a sus discípulos que lo mismo les sucedería a ellos: “Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes” (Mateo 5:11-12).

Eso está bien, pero: ¿quién va a querer servir, si lo único que se recibe a cambio son insultos y calumnias, así como sucedió con Jesús? Pero Isaías dice algo más: “¡El Señor omnipotente es quien me ayuda! ¿Quién me condenará?” (Isaías 50:9a). Con estas palabras, el profeta nos está diciendo: (1) que cuando somos juzgados por servir al Señor, estamos en el camino que el Señor aprueba, y (2) que en esos momentos debemos recordar que contamos con la ayuda del Señor.

ORACIÓN: Señor Jesús, aun cuando nos sentimos menospreciados por amarte, ayúdanos a confiar en ti para poder usar cada situación para hacer el bien. Amén.

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