QUEJAS O GRATITUD

Un hombre se unió a un monasterio donde los monjes solo podían hablar dos palabras cada sieteaños. Después que pasaron los primeros siete años, el noviciado se reunió con el abad que le preguntó por sus dos palabras. "La comida es mala", respondió el hombre.

Luego de otros siete años vuelve a reunirse con su superior eclesiástico. “¿Cuáles son tus dos palabras ahora?” Preguntó el sacerdote. "La cama es dura" respondió el hombre.

Siete años después, el hombre se reunió con el abad por tercera vez. "Y cuáles son tus dos ¿palabras esta vez?” le preguntó. "Renuncio" fue la respuesta. "No estoy sorprendido" respondió el clérigo "Todo lo que has hecho desde que llegaste aquí es quejarte".

Lo más probable es que nos quejemos un poco más de una vez cada siete años. De hecho, las quejas suceden con frecuencia, más de lo que nos damos cuenta. En esta temporada de acción de gracias donde nos centramos en la gratitud, es necesario un desafío para dejar de quejarse.

Quejarse es fácil de hacer. Pero no es bueno para nosotros. Los médicos han descubierto que las personas que se quejan sobre su salud disminuyen su habilidad de ayudar en la recuperación de la enfermedad. Incluso pueden empeorar los síntomas de su enfermedad.

Quejarse lastima nuestras relaciones. Las personas que se quejan con frecuencia son etiquetadas como lloronas y pueden arriesgarse a ser excluidos de grupos sociales. Pueden terminar perdiendo amigos por sus constantes quejas.

Quejarse es contagioso. Arrastra las conversaciones en una dirección negativa. Las quejas engendran más quejas. Se alimenta de sí mismo. Esto crea un ciclo donde las personas se alimentan de la negatividad de otros y esto los agota emocionalmente.

Ahora, no todo lo que hablamos es una queja. Si su computadora no funciona correctamente y llamas al soporte técnico y les dices el problema, eso no es una queja. Pero si caminas por la oficina diciéndole a todos qué basura es tu computadora, entonces si te estas quejando.

Si quejarse es tan destructivo, ¿por qué nos quejamos? Mucha gente se queja para obtener atención. Usan las quejas como un medio para llamar la atención sobre sí mismos.

Algunas veces nos quejamos como una forma de conectarnos con los demás. Es una forma de comenzar una conversación. Decimos: "Es solo noviembre, no debería ser tan frío". Pero hay mejores formas de comunicarse. "¿Qué hay de bueno en tu vida hoy?" Siempre funcionará.

Filipenses 2:14 nos dice: "Hagan todo sin quejarse". Acepta el desafío de no quejarte y mejora tu actitud, tu perspectiva, tu vida. Cuando paramos de quejarnos por lo que nos hace falta en nuestras vidas y comenzamos a agradecer por todo lo que tenemos, nuestra vida cambiara para mejor.

 


 

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