¿SIGUE ARDIENDO EL FUEGO?

En 1962, un incendio comenzó a arder en Centralia, Pensilvania y ha estado ardiendo desde entonces.  Se cree que el 27 de mayo de 1962 el incendio fue provocado intencionalmente en un área de desperdicio. El consejo de la ciudad decidió quemar todos los residuos para limpiar el vertedero, esta es una práctica común durante ese tiempo.

Pero Pennsylvania tiene algunos de los depósitos de carbón más grandes del mundo. Centralia se encuentra localizada en la parte oriental del estado y una vez fue una ciudad con un negocio minero. Resulto que el vertedero estaba situado en la parte superior de una antigua mina de carbón y el fuego encendió el carbón.

Las autoridades intentaron apagar el fuego durante años. Ellos bombearon agua a la mina, cubrieron la superficie con arcilla y vertieron arena húmeda en los agujeros perforados desde la superficie. Pero ninguno de estos intentos apagó el fuego.

Las autoridades estatales y federales dejaron de intentar extinguir el incendio en la década de 1980. A diferencia a la madera en un incendio forestal, el carbón se quema lenta y constantemente. El carbón contiene su propio combustible de forma natural (carbono) y los túneles proporcionan oxígeno desde la superficie. La ciudad está básicamente abandonada y cuando mueran las últimas personas, nadie volverá a vivir allí.

Por debajo de la superficie el fuego sigue ardiendo. Ahora alcanza hasta 300 pies de profundidad y cubre 6 millas cuadradas. El fuego crece entre 50-75 pies por año. Lo más sorprendente es que el fuego continuara ardiendo por otros 100 años más.

Me sorprende que nada pueda apagar el fuego y que el fuego siga ardiendo por años.  ¿Se podría decir lo mismo de nosotros? ¿El fuego por Dios arde en nosotros tan fuerte que no puede ser extinguido? ¿El fuego por Dios seguirá ardiendo toda nuestra vida?

Dios se reveló varias veces en la Biblia a través del fuego. Es un símbolo de su presencia. Éxodo 3: 2 dice: "Allí se le apareció un ángel del Señor en una llama de fuego en medio de una zarza; y el miro, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía”. 

El fuego de Dios en nosotros significa que queremos más de Dios, que deseamos lo que él quiere, tenemos pasión.  Estar encendido es tener entusiasmo y celo por las cosas de Dios. ¿Todavía arde el fuego de Dios en ti?  Asegúrese de que nada pueda apagarlo. Si te mantienes encendido por Dios, el continuara haciendo cosas nuevas y poderosas en tu vida.

 


 

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