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Alimento Diario - 2 de Mayo

May 2, 2011

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Evitando caídas

Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.1 Pedro 1:14

Haga una encuesta entre un grupo de hombres, y la mayoría le dirá que hay muy pocas experiencias en la vida que les guste menos que ir de compras a un centro comercial.

Yo no soy diferente. Sin embargo, un paseo fue un poco diferente. Casi podría decir que hasta lo disfruté.

Resulta que un niño que no tendría más de dos años, salía de una casa de música en compañía de sus padres, que estaban conversando tan animosamente, que no se percataron del cd que el pequeño sostenía en sus manos. Estoy convencido que el niño no sabía que lo estaba robando... para él no era más que un juguete nuevo.

De cualquier forma, al salir de la tienda, el sensor magnético pegado al cd hizo sonar una bulliciosa alarma que inmediatamente paralizó todo. La emoción terminó con la devolución del disco “robado” por dos padres avergonzados y un niño llorando a voz en cuello.

Es una lástima que nuestras vidas no tengan alarmas que se enciendan cuando estamos a punto de cometer un error, o de hacer algo tonto. ¡Se imaginan cuántos dolores de cabeza nos evitarían!

Por lo tanto, hasta que tal invento sea creado, vamos a tener que confiar en la sabiduría del Señor para darnos los avisos de alerta. En sus Diez Mandamientos, el Señor nos dice cómo podemos evitar los riesgos que son comunes a todo hombre y mujer. Cuando hacemos caso de las advertencias que Dios nos da en su Ley, los errores son cada vez menos, y la felicidad es cada vez mayor.

Y para cuando no escuchamos, para cuando tambaleamos y pecamos, tenemos un Salvador que dio su vida para perdonar nuestros errores y permitirnos comenzar de nuevo.

Después de todo, en realidad no necesitamos ninguna alarma. Nada puede ser mejor que lo que Dios ya ha diseñado para nuestras vidas.

ORACIÓN: Señor Dios, te doy gracias porque tus mandamientos me advierten del pecado, y el sacrificio de tu Hijo me da perdón cuando tambaleo y caigo. Gracias por salvar mi alma y por cuidar de mí en una forma que no merezco. En el nombre de Jesús. Amén.

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

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